viernes, 14 de septiembre de 2007

La Vida al Revés

Estoy últimamente metido en conversaciones con todo un genio y, a menudo, abarcamos temas que podrían crear cierta animadversión hacía los demás.
Pero tengo que reconocer que es todo un placer.
Hace poco coincidimos en exponer nuestras visiones sobre lo que podría ser La Vida al Revés - que por cierto, no estaría nada mal-.
Expusimos que las mujeres podrían ser albañiles y lanzar con rabia los trastos cada vez que un hombre pasase cerca de ellas, alegamos este pensamiento a que sería mucho más fácil echar un povo.
Pero si te soy sincero, yo le dije que no lo veía nada claro.
Porqué en la vida, las cosas realmente buenas no deberían suceder demasiado a menudo, y en segundo lugar, y sobretodo, porqué lo realmente apreciable en la vida, son aquellas metas a las que llegas tras mucho esfuerzo. Por eso quizás, ciertas cosas sean tal valoradas - a veces sobremanera-. Pero sin esfuerzo de por medio, jugamos con fuego a que echar un polvo se convierta en algo sencillo, común y cotidiano.
Y entonces ya no sería lo mismo.
Pero al fin y al cabo, en La Vida al Revés, no creo que nada fuese lo mismo.
Mejor dejar que los albañiles sigan abasallando a nuestras chicas con sus lenguas insípidas, frustradas, vulgares, COTIDIANAS...
Mientas, nosotros intentaremos que al llegar a casa, tengan en su vida cada una de ellas algo de originialidad. ¿Entiendes?
Dale a tu chica una cucharada de originalidad cada día.
Hazlo por ella.
Hazlo por ti.
Hazlo por nosotros.
Disfrútala, que las cosas buenas además que cuestan de conseguir, nunca pasan a menudo.

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