Fin.
¿Quién sabe cuando es que ha llegado el fin?
Cuando se acaba el camino, cuando no da para más, es fácil.
Es simple. Es evidente.
Pero hay eventuras que no tienen un final natural.
Hay desvíos que cojer, hay piedras que esquivar.
Y hay cuerdas que es mejor no llegar a tensar.
Y yo, puede que ya te haya robado suficiente vida.
Puede que haya tocado fondo.
Puede que los cargamentos de paciencia hayan sido interceptados.
Puede que te hayas quedado sin provisiones de ella.
O puede que yo me las haya cargado.
Más bien, creo que es culpa mía.
Decidimos probar suerte.
Pero todo es efímero, y el juez ejecutor es la muerte.
Y quizás haya llegado su estación.
Puede que sólo sea un transbordo.
Pero, ¿Y si no?
Decidimos probar suerte, y parece que la bola ha caido en par rojo.
Y esta vez gana la banca.
O por lo menos es lo que nos trae el eco.
Lo que queda del sonido de las noches tristes.
De las broncas a base de palabras lapidarias.
Quizás sea el final.
Pero cada fina, trae consigo un principio.
miércoles, 23 de enero de 2008
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