Echábamos la vista hacia atrás los dos
cómo ovejas que escaparon del rebaño
cómo viajeros que ven pasar los años
cómo algún relato bukowskyano
Corríamos tras la pista de algún calor
a pasos gigantes, destinos cercanos
cómo nunca antes, en busca de veranos
cómo elefantes huérfanos de marfil
cómo las cosas que nunca supe de tí
a pasos cortos, destinos lejanos
cristales rotos entre las manos
océanos urbanos, y mi vida desierta
se arrancó de raíz de mí
y la esperanza, tan viva como muerta

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