Nadie puede acomodarse, en este tren que camina sin tregua
Porqué a la hora de bajarse, ni avisa ni espera
Y al subirse, quién sabe si tu parada es la última o la primera
Quién pudiese acomodarse, en este tren que camina sin reparos
devorando vías, atravesando montañas y caminos de barro
Está el que viaja sin billete, o el que se equivoca de vagón
que aunque parezcan distintos, lo mismo son
Ruiseñores de canto fino, aves de rapiña
viajando en primera clase, pescados sin espina
¿Quién puede acomodarse, en este tren sin salida?
Que cuando quiere nos lleva la gloria
y en cuanto se le antoja
nos quita la
vida

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